miércoles, 12 de diciembre de 2007

Acoso escolar o bullying

Acoso escolar o bulling

La violencia en las salas de clases y dentro de los colegios, es un fenómeno que cada año ha presentado aumentos significativos en la población escolar. Es un problema frente al cual habitualmente los alumnos no saben como responder, pocos profesores saben manejar y por lo general en los padres del agredido, que son los últimos en enterarse, genera un sentimiento de mucha impotencia y dolor.

Los profesores se sienten incapacitados para poner fin a esta situación de matonaje. Los alumnos son los mayores perjudicados y muchos padres no asumen la responsabilidad en la educación de sus hijos. Pero ¿por qué se da este problema y qué podemos hacer para solucionarlo? Exclusión social, agresión verbal, agresión física indirecta o directa, amenazas, chantajes, acosos, son algunas de las formas que, en general, suele presentarse el problema, todo esto en un marco de desequilibrio de poder.
Quien agrede es más fuerte físicamente que la víctima o, al menos, ésta así lo cree, razón por la que se siente intimidada y además, en un clima de complicidad entre los agresores, silencio, y sobre todo impunidad, lo que genera en el o la agredida una tremenda sensación de temor, impotencia y desesperanza aprendida, esto es “haga lo que haga, la situación no cambiará”.El acoso escolar o bullying, que es su término en inglés, es una forma específica y extrema de la violencia escolar que tiene las siguientes

Características:
Se da entre iguales
Supone un abuso de poder o desequilibrio de fuerza.
Se reitera en el tiempo.
Es intimidatorio.

¿QUÉ ES EL ACOSO ESCOLAR?
El acoso escolar, en definitiva, no es una forma de violencia esporádica, no es una riña, un insulto o una amenaza aislada, cuyas consecuencias no suelen ir más allá, es por el contrario, una especie de tortura, a menudo metódica y sistemática, que supone la existencia de un claro abuso de poder y puede ser realizado tanto por una sola persona como por un grupo.
Muchos docentes reconocen que han observado cómo un alumno ridiculiza a otro, han presenciado robos, destrozos de material de algún alumno e incluso faltas graves de respeto hacia los mismos profesores, interrupciones en sus clases, risotadas, etc. Pero cuando un profesor intuye lo que sucede en su clase, se encuentra en una encrucijada difícil de resolver, no existen los mecanismos claros para que el docente pueda intervenir, existe poco margen de actuación y sobre todo no cuentan con los mecanismos y técnicas para resolver el problema.

Cuando los padres son comunicados de que su hijo/a es un agresor, les resulta muy difícil de creer, tienden a negar o minimizar la situación y a sostener que el profesor es un exagerado, que le “tiene mala barra a su hijo” o que simplemente es una mentira del colegio. Sin embargo, hay que dejar en claro que para una familia cuyo mecanismo de control dentro de ella es la agresión y la violencia en cualquiera de sus formas, les será en extremo complicado comprender lo inadecuado que resulta el que sus hijos asuman esta conducta dentro del colegio, ya que es parte de la educación en casa.

Por lo mismo, como método de prevención es básica la educación en la familia, antes de que se produzcan estas dificultades. Es necesario enseñar a los padres que la violencia y las amenazas no son una manera adecuada de educar. La sociedad y las familias esperan que los niños aprendan todo en los colegios y la labor del colegio representa aproximadamente el 30 % de la educación moral, el otro 70 % debería ser responsabilidad de la familia, y eso debe ser enseñado.

Por Bárbara y Michelle